
y con los achaques de señor mayor amplificados por décadas de ingesta hiperbólica de todo tipo de sustancias horribles, pero también con una energía que no deja de sorprender a quienes lo veíamos vegetar en sendos sofás en su sitcom familiar, con un aura de frontman místico que no va a empalidecer jamás ante su apariencia de tía y -lo más importante- con el mejor entorno que una arquitecta maquiavélica (Sharon, nos sacamos el sombrero) puede crear: una banda de rock n' roll joven, cruda, forajida y sedienta de sangre, de esas que parecían extinguidas con
Guns N' Roses pero que, por suerte, cada tanto aparecen para devolvernos la boludez alegre del air guitar.
Fuente Rolling Stone